PESCADOS BLANCOS Y AZULES

Todos hemos oído hablar cantidad de veces del pescado blanco y azul y de sus propiedades. ¿Pero realmente sabemos qué diferencias existen entre ellos y qué pescados pertenecen a cada grupo? 

 

La principal diferencia y característica que define a cada grupo es el contenido graso. En el caso de los pescados blancos apenas llega al 2%, mientras que en los pescados azules supera el 5%. A nivel nutritivo, este aporte de contenido graso (sobre todo el de los pescados azules) es realmente interesante, por tratarse de ácidos grasos poliinsaturados (los denominados buenos), entre los que destaca especialmente el Omega 3. Es por ello que ambos tipos de pescados deberían estar presentes en nuestra alimentación por ser una fuente de proteínas excelente y por aportar altas cantidades de minerales como el fósforo, yodo o calcio.

Otra diferencia no tan relevante es la proporción en vitaminas, proteínas y minerales en ambos tipos de pescados. Los pescados azules tienen mayor proporción de vitaminas liposolubles, es decir, mayor cantidad de vitamina D, E y A, que los pescados blancos. También en cuanto a las proteínas tienen mayor proporción los pescados azules, superando el 18% y pudiendo alcanzar el 22-24%, mientras que los pescados blancos poseen entre el 11 y 18%.

 

Además de estos dos grupos de pescados bien diferenciados, existe una tercera categoría: los pescados semigrasos. Esta categoría no se diferencia tan claramente las dos anteriores, ya que, dependiendo de una serie de factores, un pescado azul o uno blanco, puede convertirse en semigraso en algún momento de su vida. Estos factores que afectan al contenido graso de los pescados son los siguientes:

  • Edad y tamaño. Cuanta más edad y más tamaño tenga el pez, mayor proporción de contenido graso va a tener.
  • Época del año. Dependiendo de la estación del año, los pescados van a acumular más o menos grasa.
  • Medio en el que viven. Los pescados de aguas saladas tiene mayor contenido graso que los de aguas dulces.
  • Temperatura del agua. Cuanto más fría esté el agua en la que viven, más cantidad de grasa acumulan.
  • Alimentación. Los pescados cuya alimentación se basa en plancton van a concentrar mayor cantidad de grasa.

Dentro del grupo de los pescados blancos encontramos el lenguado, la merluza, el rape, el rodaballo, la faneca, el abadejo y el bacalao (entre otros). Al grupo de los pescados azules pertenecen pescados como la sardina, todos los atunes y bonitos, el jurel y el salmón (entre otros). La lubina, la dorada, el salmonete y el pez de San Pedro, se pueden clasificar como pescados semigrasos.


Lo que tenemos que tener muy presente es que deberíamos incluir en nuestra dieta pescados de ambos grupos, por su alto aporte nutricional y por todos los beneficios que reporta su consumo.

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